Derechos de las mujeres campesinas en Cuba

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Por: 
Ana Ivis Galán García

El progreso de la mujer rural en Cuba y su empoderamiento en las cooperativas campesinas es una realidad palpable y que sigue en aumento. Es decisivo su aporte en la producción de alimentos y en el empleo de nuevas técnicas de conservación del medioambiente. Pero tales oportunidades no son obra de una mano todopoderosa ni del apoyo del más allá. Es solo resultado de la obra humanista y transformadora que construimos y acompañamos desde los últimos casi 60 años.   

El trabajo conjunto y los avances que exhiben las brigadas Federación de Mujeres Cubanas (FMC)-Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) muestran de lo que son capaces nuestras féminas cuando a la voluntad política del Gobierno, que las reconoce e incluye como ciudadanas con plenitud de derechos y oportunidades, se suman sacrificio, inteligencia y decisión para enfrentar y desarraigar prácticas sexistas y discriminatorias.

Ocupan cargos de dirección, participan en el aprendizaje y aplicación de la ciencia y la técnica en el campo, atienden viveros y semilleros, aportan a la  producción de leche, huevo, viandas, hortalizas, frutas, vegetales.

Tiene igual acceso al trabajo remunerado con idéntico salario que los hombres. Disfrutan de educación y superación, salud, hogares propios, protección y cuidado para sus hijos, pueden incluso vestir y andar a la moda.

¿Quieren conocer otra historia? Aquí les va. Según revelan medios de prensa estadounidenses, mujeres inmigrantes campesinas enfrentan casos de violación y acoso sexual en el primer país del mundo, en el paladín de los derechos humanos, en el gendarme mundial de los buenos oficios y las mejores prácticas humanitarias en el planeta: Estados Unidos.

Organizaciones comunitarias denuncian que existe vulnerabilidad de derechos por parte de los empleadores de mujeres inmigrantes campesinas en los Estados Unidos. Las mujeres son víctimas de acoso sexual y de violación, quienes en su gran mayoría de los casos no presentan una denuncia formal por temor a ser deportadas.

Un amplio y documentado informe publicado por el diario californiano La Opinión expone declaraciones de muchas de las víctimas que reportan incidentes de humillación, manoseos, presión para tener relaciones sexuales o acoso verbal, según dijo Milly Treviño, de la organización nacional Líderes Campesinas.

Es difícil determinar con exactitud la magnitud de la violencia sexual que sufren las féminas, pero hay estimados que indican que nueve de cada 10 trabajadoras del campo han tenido algún tipo de experiencia de ese tipo o conocen de una compañera que también sufrió semejante vejación.

Por ejemplo, un grupo que trata con inmigrantes víctimas de tales prácticas, encontró que en una planta empacadora de carne en Iowa, en 2009, una de cada cuatro mujeres fue despedida por resistirse a los intentos sexuales de su supervisor, incluso casi la mitad experimentó “manoseos” de sus jefes.

Igualmente, en 2010 el Southern Poverty Law Center, un Centro de Derechos y en contra de la Pobreza, entrevistó a 150 mujeres en el Valle Central de California y el 80% de ellas afirmó haber sufrido de acoso sexual.

En los últimos 15 años, las trabajadoras del campo han presentado un total de mil 106 quejas de acoso en contra de empresas relacionadas con la industria de la agricultura, con alegatos que van desde el acoso hasta la abusiva y humillante violación sexual.

 

 

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